sábado, 20 de febrero de 2010

Los malos sentimientos


Hubo una vez en la historia del mundo, un día terrible, en el que el odio, que es el rey de los malos sentimientos, los defectos y las malas virtudes convocó una reunión urgente con todos ellos.


Todos los sentimientos negros del mundo y los deseos mas perversos del corazón humano llegaron a esta reunión con curiosidad de saber cual era el propósito.
Cuando estuvieron todos hablo el odio y dijo: "Os he reunido aquí a todos porque deseo con todas mis fuerzas matar a alguien".
Los asistentes no se extrañaron mucho pues era el odio el que estaba hablando y el siempre quiere matar a alguien, sin embargo todos se preguntaban entre si quien seria tan difícil de matar para que el odio los necesitara a todos.
Quiero que matéis al amor, dijo.
Muchos sonrieron malévolamente pues más de uno le tenía ganas.
El primer voluntario fue el mal carácter, quien dijo:-¡¡Yo iré, y os aseguro que en un año el amor habrá muerto, provocare tal discordia y rabia que no lo soportar!!.
Al cabo de un año se reunieron otra vez y al escuchar lo que dijo el mal carácter quedaron decepcionados.-"Lo siento, lo intente todo pero cada vez que yo sembraba discordia, el amor la superaba y salía adelante.
Fue entonces cuando se ofreció la ambición que haciendo alarde de su poder, dijo:-¡¡ En vista de que el mal carácter fracaso, iré yo, desviaré la atención del amor hacia el deseo por la riqueza y por el poder, contra eso no podrá!!. Y empezó la ambición el ataque hacia su víctima quien, efectivamente cayó herida pero después de luchar por salir adelante renuncio a todo deseo desbordado de poder y triunfó de nuevo.
Furioso el odio, por el fracaso de la ambición envío a los celos, quienes burlones y perversos inventaban toda clase de artimañas y situaciones para despistar a el amor y dañarlo con dudas y sospechas infundadas, pero el amor confundido lloró, y pensó, que no quería morir y con valentía y fortaleza se impuso sobre ellos y los venció.

Año tras año, el odio siguió en su lucha enviando a sus más hirientes compañeros, envío a la Frialdad, al egoísmo, la indiferencia, la pobreza, la enfermedad y a muchos otros que fracasaron siempre porque cuando el amor se sentía desfallecer tomaba de nuevo fuerza y todo lo superaba.

El odio convencido de que el amor era invencible les dijo a los demás:-¡¡Nada que hacer!!. El amor ha soportado todo, llevamos muchos años insistiendo y no lo logramos.
De pronto de un rincón del salón se levanto un sentimiento poco conocido y que vestía de negro, con un sombrero gigante que caía sobre su
rostro y no lo dejaba ver, su aspecto era fúnebre como el de la muerte:-¡¡ "Yo matare a el amor"!!, dijo con seguridad.
Todos se preguntaron quien era ese que pretendía hacer solo lo que ninguno había podido.
Entonces el odio le dijo: -¡¡ve y hazlo!!.

Tan solo había pasado algún tiempo cuando el odio volvió a llamar a todos los malos sentimientos para comunicarles después de mucho esperar por fin que EL AMOR HABÍA MUERTO.

Todos estaban felices pero sorprendidos. Entonces el sentimiento del sombrero negro habló: Ahí les entrego a el amor totalmente muerto y destrozado y sin decir más se marchó.
Espera .. .. .. dijo el odio, en tan poco tiempo lo mataste por completo, lo desesperaste y no hizo el menor esfuerzo para vivir. ¿¿Quien eres??

El sentimiento mostró por primera vez su horrible rostro y dijo: - soy la RUTINA la única capaz de acabar con el Amor mas grande.


6 comentarios:

Agustin dijo...

Tiene razón esta historia, solo la rutina puede terminar con el amor y de hecho eso ocurre a diario.
Besitos

Cele dijo...

Hola, recien llegada y encantada de encontrarte. Aunque la historia ya la conocia, me sigue gustando y reconozco que esa sombra rutinaria, mas de una vez, revolotea en mi puerta. Trato de no darle cobijo,por que me resulta ingrata. Mala compañera la rutina. Un cordial saludo y me instalo en tu pagina

felipe dijo...

Buen ejemplo para no caer en la rutina

Ginés dijo...

Bonita historia, es una muy buena forma de recordarnos que el amor puede ayudarnos a superar todo, y que nunca debemos dejar que el tiempo mate lo que tanto esfuerzo nos ha costado construir. A veces necesitamos que nos recuerden las cosas, todos acabamos cayendo en los mismos pecados! Un saludo.

Elena dijo...

Hola Agustín, Cele, Felipe y Ginés !!
Ante todo, gracias por leer mi entrada y molestaros en comentarla.
La rutina, queramos o no se apodera de tod@s instalándose como una lapa a la que a veces no conseguimos despegar ni con una espátula. Por ello hay que recordarlo de vez en cuando aunque sea con historias como ésta, para darnos cuenta que está en cada uno de nosotros no dejarla instalarse y de hacerlo .. .. .. intentar por todos los medios despegarla cuanto antes,
Un saludo.

Orderonime dijo...

Elena!

cuanta razón tiene tu historia, aunque a veces el amor no supere a los celos, la indiferencia y la frialdad...



besitos!